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alasdoce

El principe enamorado

 

Dedicado a quién entre copas en una noche a mitad de semana, me convenció de que contara un cuento.

Permitirme que os cuente un breve relato de buenas noches y que sueñes con los angelitos o con actrices porno.

Había una vez un rey todopoderoso, que fue ampliando y extendiendo sus dominios en un enorme y extenso territorio, lo que le llevo a granjearse múltiples enemigos, que decidieron unirse para vencer a este ambicioso monarca, entre guerras de guerrillas y revueltas varias, el poder de su alteza en muchos territorios, empezó a correr riesgo, cuando no, estos territorios eran tomados por la fuerza de la unión de los enemigos, que con la clandestinidad y días de inferioridad habían adquirido pericia en el arte de la guerra.

El rey triste y desolado, ya que era un hombre ambicioso y altanero, no acostumbrado a la derrota, decidió reunir primero a sus consejeros, formado a mitad iguales por guerreros y sabios, como no encontró el plan que buscaba, decidió entonces, reunir al consejo de nobles, señores feudales del territorio real, éstos, timoratos y envenenados de poder y dinero, solo fueron capaces de reclamar para sí protección y enfrentarse los unos con los otros, hundiendo más al rey en el pesimismo y la desesperación, mientras sus enemigos seguían ganando plazas importantes, cada vez con mayor facilidad y capacidad de organización.

El rey desesperado decidió jugar su carta definitiva, consultando antes con la reina encinta de 8 meses.

La decisión tomada fue convocar al los magos del reino, a los que tenía apartados en un viejo castillo en la tierra más remota, desangelada y desértica de todo el país, ya que les temía por su sabiduría y capacidades, si éstos, no se habían revuelto contra él, era por no contravenir el sagrado juramento de fidelidad al rey, que generación tras generación habían mantenido los magos del sagrado consejo de su majestad.

Ante la petición de ayuda del monarca y tras un breve silencio, contesto el mago de mayor rango y edad.

- Majestad, mande al tercer día del nacimiento de su primogénito, diez mil hombres al valle de las montañas del recóndito sur, y que estos, esperen agazapados a sus enemigos, porque utilizaran esta ruta para alcanzar la ciudad de Idios, allí donde la montaña se estrecha podrá vencerles y darle la vuelta a la contienda.

- Pero, no piense que esto le saldrá gratis, mantenemos nuestra fidelidad, pero le haremos pagar el castigo que nos ha infringido, el hijo que espera no podrá amar y no será amado hasta que descubra el secreto que guarda ese mismo amor que no alcanza a sentir.

El rey ávido de poder acepto el trato de los magos al instante, el no creía en el amor, su obsesión era el poder y el papel que le depararía la historia, efectivamente, gano la batalla y la guerra, gobernó a su antojo hasta que la muerte le alcanzó treinta años después.

Su hijo, general de los ejércitos, hombre valiente y justo, tuvo que asumir el poder ante los pérfidos comentarios de los mentideros de la corte, que no entendían porque no elegía ya a la futura reina, los mentideros tampoco creían en el amor y los comentarios empezaron a preocupar al hasta ahora príncipe, hasta que una noche desvelado por la preocupación, el príncipe decidió darse una vuelta disfrazado por las tabernas del barrio más divertido de la capital del reino, allí encontró música, alcohol, gente que le trataba como a un igual, porque no lo conocía, trileros y artistas por doquier, que amenizaban la noche. Paro en una de esas tabernas y cuando despistado quiso dar las gracias a la camarera que le servía el vino, lo entendió todo, ante aquellos ojos enormes y la bonita voz que le decía feliz noche majestad.

"La respuesta está en el viento"

(Bob Dylan)

1 comentario

Chaval -

Que guapo, tio, me ha gustado mucho, pero.... quién era ella? No se llamará Carolina noooo???? Jejeje.