Dedicados a todos los que como yo nacieron en los 70´s y fueron unos mequetrefes en los 80´s, que comían bocatas de Nocilla por las tardes mientras hacían los deberes en los cuadernos Rubio. Barrio Sésamo, Tocata, las tetas de Sabrina, nuestras primeras tetas televisivas, que flipe el planeta imaginario, yo me quedaba colgao solo con la música de cabecera del programa, La Bola de Cristal, que tiene esta bola que a todo el mundo le mola, impresionante recordar el viento fresco de libertad de un programa irrepetible, que marco a toda una generación y que nos dio acceso a gente como Alaska, Santiago Auseron o Pablo Carbonell, yo un fanático del baloncesto, no puedo reprimirme a recordar ese pedazo de programa que era Cerca de las Estrellas y una generación de artistas talentosos, que hicieron grande al baloncesto y que vestían de forma horripilante como Magic, Bird, Worthy, Kareem, McHale o Robert Parrish, de quién eras de los Celtic o de los Lakers, es como ¿A quién quieres más?, ¿A Papa o a Mama?, Michael Jackson y el impactante viodeoclip de Thriller, oooohhh y los video clip, crecimos con ellos, las cintas de casette, el walkman, el video Beta, el boom de los videoclubs, Europe y el The final countdown, los Juegos Reunidos, los bichos de V, joder como para no ser ahora una panda de frykis con complejo de Peter Pan, Naranjito, eso es una mascota, para mi casi pop, que me decís de Madonna o el timo de Milly vanilly.
Y Madrid y la movida, a eso no llegamos pero nos quedo el poso de una España que reventaba por fin a la libertad, necesitado de mezclar lo más casposo, con lo más desfasado, me quedo con una letra de Sabina para retratarlo:
Nietos de toreros disfrazados de ciclistas,
ediles socialistas, putones verbeneros,
peluqueros de esos que se llaman estilistas,
musculitos, posturitas, cronistas carroñeros,
divorciadas calentonas con pelo a lo Madonna,
trotamundos fantasmas, soplones de la pasma,
pintorcillos vanguardistas, genios del diseño,
camellos que te pasan papelinas contra el sueño,
marcadores de paquete en la cola del retrete,
escritores que no escriben, vividores que no viven,
También nos regalaron las hombreras, los pantalones pesqueros, los calcetines blancos, peinados imposibles, Fama y las mallas con calentadores.
Pero ese totum revolutum popero, barroco, imposible, con un puntito de libertad desfasada de un país que había soportado la autarquía y la opresión de un régimen nacional católico, es el charco de nuestra infancia, por eso y por la gente que me crío, no me extraña que hoy sea el treintañero que soy, pero sabéis una cosa, me gusto y me busco, por eso quiero un trabajo sin corbata, no se cual es mi futuro, he dejado de ser previsible y como dice Sabina:
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.